Una valoración de ambos miembros de la pareja
El factor masculino también forma parte del estudio de fertilidad
Las dificultades para conseguir un embarazo no dependen únicamente de la mujer. El factor masculino puede presentarse de forma aislada o coexistir con otros factores reproductivos, por lo que conviene estudiarlo desde el inicio y no esperar a que hayan fracasado varios intentos.
El seminograma es una prueba fundamental, pero sus resultados deben interpretarse dentro del contexto clínico. Un único análisis no permite definir por sí solo la fertilidad de un hombre. Cuando existen alteraciones, el especialista puede indicar una repetición del estudio y, según el caso, una valoración urológica o andrológica, analítica hormonal, estudio genético, ecografía o pruebas como la fragmentación del ADN espermático.
Qué revisamos en la primera valoración
- Antecedentes médicos, reproductivos y tratamientos previos.
- Seminogramas y otras pruebas ya disponibles.
- Medicación, suplementos y posibles exposiciones laborales.
- Sueño, estrés, alimentación, ejercicio, tabaco, alcohol y calor testicular.
- Calendario de búsqueda natural, inseminación, FIV o ICSI.
Situaciones que pueden requerir estudio médico
Entre otras, alteraciones de la concentración, movilidad o morfología espermática; varicocele; infecciones; trastornos hormonales; problemas de eyaculación; exposición a tóxicos; uso de testosterona o anabolizantes; y determinados factores genéticos.
Cuando detectamos datos que necesitan diagnóstico o tratamiento específico, recomendamos valoración por urología, andrología o la clínica de reproducción asistida.